{"id":8512,"date":"2025-07-22T14:37:31","date_gmt":"2025-07-22T14:37:31","guid":{"rendered":"https:\/\/jubile2025-fatima.org\/meditations\/suposicion\/"},"modified":"2025-07-23T12:40:42","modified_gmt":"2025-07-23T12:40:42","slug":"suposicion","status":"publish","type":"meditation","link":"https:\/\/jubile2025-fatima.org\/es\/meditations\/suposicion\/","title":{"rendered":"Suposici\u00f3n"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-group has-global-padding is-layout-constrained wp-block-group-is-layout-constrained\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Agosto es el mes de la Asunci\u00f3n. Por tanto, la meditaci\u00f3n de este octavo primer s\u00e1bado del Jubileo se centrar\u00e1 en este maravilloso misterio. Comencemos contemplando a Nuestra Se\u00f1ora en los \u00faltimos momentos de su vida. Desde Pentecost\u00e9s, siente una inmensa sed de reunirse con su Hijo. Pero, como de costumbre, vivir\u00e1 esta \u00faltima separaci\u00f3n en la paz interior de su \u00faltimo \u00abFiat\u00bb. Aprovechar\u00e1 este tiempo para fortalecer a los Ap\u00f3stoles y a la Iglesia naciente que le ha sido confiada, al tiempo que prepara su propia alma.     <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y ahora ha llegado su \u00faltima hora. Su paz y su alegr\u00eda siguen aumentando. Sab\u00eda que por fin volver\u00eda a ver a su Hijo en presencia del Padre. Los ap\u00f3stoles est\u00e1n a su alrededor, rezando, pero no sin cierto temor de ver partir a su Madre, la columna de la Iglesia. Habiendo experimentado la partida de su Maestro y Se\u00f1or, fueron vivificados por el Esp\u00edritu Santo en Pentecost\u00e9s. Pero la partida de Mar\u00eda los convirti\u00f3 en hu\u00e9rfanos. A partir de ahora, la Iglesia en la tierra les ser\u00e1 confiada. Su misi\u00f3n les espera. La Sant\u00edsima Virgen les mir\u00f3 con inefable dulzura y les hizo comprender que, desde el Cielo, velar\u00eda por ellos y por la Iglesia. Un gran predicador benedictino, Dom Gu\u00e9ranger, describi\u00f3 la escena de la siguiente manera:         <\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-columns are-vertically-aligned-center is-layout-flex wp-container-core-columns-is-layout-3a88641f wp-block-columns-is-layout-flex\">\n<div class=\"wp-block-column is-vertically-aligned-center is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:33.33%\"><figure class=\"wp-block-post-featured-image\"><img data-recalc-dims=\"1\" decoding=\"async\" width=\"830\" height=\"849\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/jubile2025-fatima.org\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/DHDUZnhXYAEDcgq-copie-2.jpg?resize=830%2C849&#038;ssl=1\" class=\"attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image\" alt=\"\" style=\"border-radius:0px;object-fit:cover;\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/jubile2025-fatima.org\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/DHDUZnhXYAEDcgq-copie-2.jpg?w=830&amp;ssl=1 830w, https:\/\/i0.wp.com\/jubile2025-fatima.org\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/DHDUZnhXYAEDcgq-copie-2.jpg?resize=293%2C300&amp;ssl=1 293w, https:\/\/i0.wp.com\/jubile2025-fatima.org\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/DHDUZnhXYAEDcgq-copie-2.jpg?resize=768%2C786&amp;ssl=1 768w\" sizes=\"(max-width: 830px) 100vw, 830px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-column is-vertically-aligned-center is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:66.66%\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\"> <em>\u00abNo hay ninguna solemnidad que respire el mismo esp\u00edritu que \u00e9sta.  <\/em><strong><em>triunfo y paz<\/em><\/strong><em>Es cierto que el triunfo no fue menor el d\u00eda en que el Se\u00f1or se levant\u00f3 de la tumba por su propia virtud para abatir el infierno. Pero en nuestras almas, tan s\u00fabitamente sacadas del abismo del dolor al d\u00eda siguiente del G\u00f3lgota, lo repentino de la victoria mezcl\u00f3 una especie de asombro (Marcos 16:5) con la alegr\u00eda de este d\u00eda mayor. En la muerte de Mar\u00eda, no hubo otra impresi\u00f3n que la de paz; no hubo otra causa de esa muerte que el amor\u00bb.<\/em><\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En esta paz, tras una \u00faltima mirada maternal hacia los Ap\u00f3stoles, levantando los ojos al Cielo, entreg\u00f3 pac\u00edficamente su alma a Dios y, en gran silencio, desapareci\u00f3 de la vista. El resto de la Asunci\u00f3n tendr\u00e1 lugar ahora en el Cielo. El Hijo acoge a su Madre. Cumplida su misi\u00f3n en la tierra, se reencuentran por fin para la eternidad. Oh, \u00a1c\u00f3mo debi\u00f3 de esperar este momento nuestro dulce Jes\u00fas! Y \u00a1cu\u00e1nto tuvo que prepararse para ello! <em>\u00abPara conducirte al Cielo, oh Madre de Dios, fue el mismo Rey del Cielo con toda su corte, fue tu divino Hijo quien vino a buscarte con el ej\u00e9rcito de los \u00e1ngeles\u00bb, <\/em>nos dice san Ruperto. San Anselmo (Doctor de la Iglesia 1033 &#8211; 1109), explica que el Redentor quiso subir al Cielo antes que su Madre, no s\u00f3lo para preparar un trono digno de ella en su palacio real, sino tambi\u00e9n para hacer m\u00e1s triunfal y gloriosa su entrada en el Cielo, recibi\u00e9ndola \u00e9l mismo con todos los \u00e1ngeles y los bienaventurados del Para\u00edso. He aqu\u00ed su descripci\u00f3n de la Asunci\u00f3n:       <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>\u00c9l mismo, acompa\u00f1ado por varias mir\u00edadas, o m\u00e1s bien innumerables coros de \u00e1ngeles, corri\u00f3 al encuentro de esta augusta Virgen que se elevaba de la tierra; la hizo ascender a lo m\u00e1s alto del cielo y la sent\u00f3 en un trono de honor, desde donde deb\u00eda reinar eternamente con \u00e9l sobre todas las criaturas. Desde aquel momento, \u00bfha habido alguna vez una recepci\u00f3n m\u00e1s solemne, una exaltaci\u00f3n m\u00e1s sublime? Este d\u00eda de triunfo y felicidad suprema para ti, nuestra dulce Reina, es motivo de continuo regocijo y admiraci\u00f3n para todos los siglos; porque hoy, no s\u00f3lo est\u00e1s llena de una gloria incomparable, sino que el Cielo mismo y todo lo que contiene se adornan con una nueva gloria por tu presencia, que aumenta su esplendor m\u00e1s all\u00e1 de todo pensamiento y expresi\u00f3n\u00bb.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfHemos notado que tres veces el Coraz\u00f3n de Mar\u00eda ha sido separado y luego reunido con el Coraz\u00f3n de Jes\u00fas? La primera vez fue en el templo. Un misterio gozoso. Luego vinieron los misterios dolorosos y la separaci\u00f3n por la muerte de Jes\u00fas en la Cruz, que traspas\u00f3 el Coraz\u00f3n de Mar\u00eda. Luego vienen los misterios gloriosos. Cristo resucitado se re\u00fane con su Madre. Finalmente, la tercera y \u00faltima separaci\u00f3n, la Ascensi\u00f3n, seguida de la uni\u00f3n eterna que tiene lugar en la fiesta de la Asunci\u00f3n.        <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Estas \u00abseparaciones\/uniones\u00bb de los Corazones de Jes\u00fas y Mar\u00eda, que punt\u00faan las tres series de Misterios del Rosario, son una lecci\u00f3n para nuestra vida espiritual. En la tierra, nuestro progreso hacia Dios se realiza a trav\u00e9s de una sucesi\u00f3n de momentos de \u00abdesolaci\u00f3n\u00bb, una especie de separaci\u00f3n en la que sentimos un vac\u00edo o incluso una ausencia aparente de Dios, seguidos de momentos de \u00abconsolaci\u00f3n\u00bb, verdaderos reencuentros con \u00c9l, en los que sentimos fuertemente su presencia y su amor en nuestra alma. Los grandes santos no son una excepci\u00f3n. Santa Teresa del Ni\u00f1o Jes\u00fas tuvo una prueba de terrible desolaci\u00f3n durante todo un a\u00f1o. Fue la famosa \u00abnoche\u00bb de Santa Teresa.      <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfPor qu\u00e9 estas variaciones, tambi\u00e9n llamadas \u00abrespiraci\u00f3n espiritual\u00bb? Porque Dios quiere elevar nuestras almas lo m\u00e1s alto posible en la tierra para que cuando muramos estemos lo m\u00e1s cerca posible de \u00c9l y merezcamos as\u00ed un lugar m\u00e1s perfecto con \u00c9l por la eternidad. Para ello, necesitamos tener tanta fe como sea posible aqu\u00ed en la tierra, es decir, necesitamos creer en \u00c9l sin verlo con nuestros ojos, pero tambi\u00e9n sin verlo con nuestros sentimientos humanos. Estas son las palabras de Cristo a Santo Tom\u00e1s <em>\u00abBienaventurados los que creen sin ver\u00bb. <\/em>Pero para apoyarnos en este dif\u00edcil camino, \u00c9l nos concede periodos de descanso en los que podemos verle con el coraz\u00f3n y recuperar fuerzas en esta sensible felicidad interior. Dej\u00e9monos guiar por \u00c9l sin preocuparnos cuando se esconda de nosotros.    <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Recordemos que Cristo pas\u00f3 por esto y sufri\u00f3 la mayor de todas las desolaciones: la del Huerto de los Olivos. \u00a1Qu\u00e9 ejemplo para nosotros! Y en el momento de su muerte, esa otra desolaci\u00f3n suprema: <em>\u00abDios m\u00edo, Dios m\u00edo, \u00bfpor qu\u00e9 me has abandonado?<\/em> Un grito de angustia, pero tambi\u00e9n de fe absoluta en la obediencia perfecta. La Sant\u00edsima Virgen tambi\u00e9n recorri\u00f3 este camino exigente el S\u00e1bado Santo. A pesar de la insoportable realidad de la muerte de su Hijo, a pesar de la espantosa desolaci\u00f3n, sigui\u00f3 creyendo, sola. A ese S\u00e1bado Santo, verdadero \u00abhuerto de olivos\u00bb de Mar\u00eda, sigui\u00f3 el inmenso consuelo de la Resurrecci\u00f3n.     <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">S\u00ed, Cristo y la Sant\u00edsima Virgen nos muestran que la verdadera vida espiritual no se basa en la b\u00fasqueda de un bienestar sentimental, que no es m\u00e1s que una ilusi\u00f3n de fe, sino por el contrario en esta magn\u00edfica lucha interior por creer sin ver y aceptar Su voluntad sin comprenderla necesariamente. Aqu\u00ed es donde reside el verdadero amor de Dios, donde el alma se entrega a \u00c9l sin buscar ning\u00fan \u00abretorno\u00bb sentimental, y en realidad encuentra una paz interior mucho m\u00e1s profunda y s\u00f3lida. Fue en esta maravillosa paz de la fe total en la que Nuestra Se\u00f1ora, a pesar de esta \u00faltima separaci\u00f3n de su Hijo, ascendi\u00f3 al Cielo en la fiesta de la Asunci\u00f3n.  <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">As\u00ed que, pase lo que pase, cuando sintamos menos o nada la presencia de Dios en nuestras oraciones o en los acontecimientos de nuestra vida, no nos preocupemos. Es <strong>entonces cuando Dios nos levanta<\/strong> m\u00e1s. Y si nos asalta la duda, lo cual es normal, retomemos las palabras de Santa Teresa de \u00c1vila:<em> \u00abQue nada te turbe, que nada te espante, todo pasa, Dios no cambia, la paciencia todo lo alcanza; al que posee a Dios nada le falta: s\u00f3lo Dios basta.\u00bb<\/em> <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pasemos ahora al fruto del misterio: la gracia de una buena muerte. Si rezamos todas las<em>Avemar\u00edas<\/em>por la hora de nuestra muerte, si la gracia prometida por la Sant\u00edsima Virgen con los cinco primeros s\u00e1bados de mes se refiere a su ayuda en nuestra muerte, es porque este momento es crucial para nuestra salvaci\u00f3n. Ser\u00eda un error no prepararse para ello. Es la hora de la batalla final, cuando Satan\u00e1s intentar\u00e1 por \u00faltima vez arrastrar nuestra alma al infierno. En esa hora, probablemente no nos quedar\u00e1n muchas fuerzas para luchar, y si no nos hemos estado preparando para esta hora con Mar\u00eda durante toda nuestra vida, \u00bfc\u00f3mo podremos resistir los asaltos del infierno?      <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>\u00ab\u00a1Oh Mar\u00eda, has dejado la tierra y has llegado al cielo, donde reinas sobre todos los coros de \u00e1ngeles, como canta la Iglesia! Sabemos que nosotros, miserables pecadores, no \u00e9ramos dignos de tenerte con nosotros en este valle de tinieblas; pero tambi\u00e9n sabemos que en medio de tu grandeza no nos has olvidado, por pobres y miserables que seamos. Tu elevaci\u00f3n s\u00f3lo ha servido para aumentar tu compasi\u00f3n por nosotros, hijos de Ad\u00e1n. Desde la altura de tu trono celestial, lanza ahora tus ojos misericordiosos sobre nosotros, oh Mar\u00eda, api\u00e1date de nosotros, m\u00edranos, ay\u00fadanos, \u00a1mira a qu\u00e9 tormentas y batallas estamos expuestos mientras permanezcamos en la tierra! Por la santidad de tu muerte, obt\u00e9n para nosotros la perseverancia en la gracia de Dios, para que cuando dejemos esta vida, podamos unirnos a los esp\u00edritus bienaventurados y cantar tus alabanzas como mereces. As\u00ed sea. San Alfonso de Ligorio<\/em><\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hace unos d\u00edas celebramos la solemnidad del Sagrado Coraz\u00f3n. 2025 es el 350 aniversario de una de las apariciones de Paray-Le-Monial (1673 &#8211; 1689), en la que Jes\u00fas pidi\u00f3, entre otras cosas, la Hora Santa del jueves por la tarde para poder unirse a su agon\u00eda en el Huerto de los Olivos. 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